En Bouzigues, Mèze y Balaruc-les-Bains, los puertos narran una historia íntima, la de una laguna que da sustento y de un saber hacer transmitido de generación en generación. Barcos de pesca, barcas de marisquería y veleros se codean a lo largo de los muelles, en un ambiente auténtico donde se puede observar la vida cotidiana de los hombres de la laguna. Un patrimonio vivo, a la altura de la laguna, que invita a dar un paseo.