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Pareja a orillas del lago, granja de marisco «Atelier and co», embarcadero, visita, productor de marisco

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Bienvenidos a Mèze

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Mèze El alma de la laguna de Thau

Mèze irradia una auténtica tranquilidad que se percibe desde el primer momento en que se pisa sus muelles. Es la ciudad más antigua del archipiélago de Thau, fundada en el siglo VI a. C. por los foceos, y encierra en sí misma siglos de historia marítima, vitivinícola y de la cría de moluscos que se percibe al recorrer sus callejuelas empedradas, sus animados muelles y sus fachadas que dan a la laguna. Primer centro de marisquería de la cuenca de Thau y del mar Mediterráneo, la ciudad cuenta también con 800 hectáreas de viñedos que dan origen al famoso Picpoul de Pinet, ese vino blanco seco y con notas yodadas que pide a gritos un plato de ostras frescas. Mèze es también un parque-museo de dinosaurios que maravilla a grandes y pequeños, una colorida fiesta local, salidas en catamarán por la laguna y mercados donde la actividad es intensa durante todo el año.

Porque en Mèze, la vida se desarrolla al aire libre. En el puerto, donde se codean pescadores y navegantes de recreo; en las masías de mariscadores, donde se degustan los mariscos con los pies en el agua; en los senderos que serpentean entre viñedos y garriga. La ciudad desprende esa generosa calidez de los destinos mediterráneos que saben combinar patrimonio, naturaleza y gastronomía con la misma naturalidad. En Mèze, todo invita a quedarse: una degustación, un paseo, una puesta de sol sobre la laguna.

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Pareja a orillas del lago, granja de marisco «Atelier and co», embarcadero, visita, productor de marisco

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Mèze
A pesar de su aspecto de pequeño pueblo a orillas de la laguna, la ciudad de Mèze no deja de ser el puerto más grande de la cuenca de Thau. De ahí su encanto característico y su ambiente vacacional: se disfruta de placeres sencillos como el baño, la petanca o el deporte local: el tamborín… Se pasea por el mercado o se saborea otro pequeño placer: un almuerzo entre amigos en el puerto.Un bonito...
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Lo que no te puedes perder en Mèze

Marisco y Picpoul de Pinet, dinosaurios y justas, mercados centenarios y una laguna que se extiende hasta donde alcanza la vista: Mèze tiene, sin duda, mucho que ofrecer. Playa, pesca, marisquería, actividades náuticas y fiestas tradicionales marcan el ritmo de un destino que sabe satisfacer a todos los públicos, desde los más jóvenes hasta los más curiosos por la historia. Estas son las visitas imprescindibles que no debe perderse bajo ningún concepto durante su estancia.

La historia de Mèze

Se cree que el nombre de Mèze proviene del fenicio«Mansa», que significa «lugar elevado desde donde se eleva el humo», una imagen que dice mucho de la personalidad de esta ciudad: visible, resplandeciente, orientada hacia la laguna desde hace milenios. Con la llegada de los foceos, surgen los primeros asentamientos a orillas de la laguna de Thau, y así nace Mesua, la antigua Mèze. A partir del siglo VI a. C. se desarrolla allí un puerto, y la ciudad prospera gracias al comercio marítimo, al cultivo de la vid y a la riqueza piscícola de la laguna: se dice que ya en aquella época se criaban allí las primeras ostras. Griega, romana, medieval, mercantil, Mèze ha atravesado los siglos conservando siempre ese mismo arraigo: el mar, el puerto, el gusto por la mar.

Este rico pasado aún se puede leer hoy en día en las piedras y las callejuelas de la ciudad. La capilla de los Penitentes, erigida en su promontorio frente a la laguna, el castillo de Girard y sus jardines a la francesa, y los mercados de estilo Baltard que datan de 1908 narran, cada uno a su manera, las diferentes épocas que han forjado Mèze. Y aunque la ciudad ha sabido reinventarse con el paso del tiempo, en torno al cultivo de marisco, el vino y el turismo, nunca ha perdido ese auténtico carácter mediterráneo que la hace tan entrañable. Una ciudad que lleva su historia con ligereza y que invita a sus visitantes a hacer lo mismo.

Mèze y la laguna de Thau: una historia de ostras y pasión

En Mèze, la laguna de Thau no es solo un paisaje, es un recurso, un modo de vida, un orgullo que se transmite de generación en generación. La ciudad, principal centro de cría de marisco de la cuenca de Thau y del Mediterráneo, acoge a apasionados criadores de marisco que abren de buen grado sus puertas para compartir su saber hacer. Cada año se producen cerca de 13 000 toneladas de ostras y mejillones en las ricas aguas de la laguna, criados en cuerdas según una técnica única en el Mediterráneo. Degustar una bandeja de ostras frescas acompañadas de una copa de Picpoul de Pinet, con los pies en el agua frente a las mesas de cría de marisco, es una de las experiencias más auténticas que Mèze tiene para ofrecer.

¡Pensamos en tu estancia contigo!

¿Necesitas ayuda para organizar tu visita? Encuentra todos nuestros consejos prácticos, recomendaciones y lugares imprescindibles en nuestra sección «Mi estancia», o ponte en contacto directamente con la oficina de información turística de Mèze; nuestro equipo está a tu disposición para ayudarte a organizar una estancia a tu medida.

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