GigeanEntre garriga, historia y laguna
Gigean se encuentra enclavado en un entorno privilegiado del que pocos pueblos pueden presumir. Por un lado, la laguna de Thau; por el otro, el macizo de la Gardiole y una extensa llanura vitícola: el pueblo se alza allí, entre la naturaleza salvaje y el patrimonio medieval. Situado en el camino histórico que conduce a Santiago de Compostela, el pueblo fortificado está lleno de sorpresas: murallas y puertas medievales, la fachada restaurada de la iglesia de Saint-Géniès y su campanario, la capilla de los Penitentes, o incluso una de las tres studia creadas en Languedoc por el papa Urbano V en el siglo XIV. Un patrimonio discreto y generoso que se revela a lo largo de un paseo por el centro histórico.
Pero quizá sea hacia el macizo de la Gardiole donde Gigean muestra su mejor cara. La abadía de Saint-Félix-de-Montceau, encaramada en su promontorio, ofrece una vista sublime de la laguna de Thau desde sus ruinas y sus jardines medievales reconstruidos. Desde este mirador natural, las rutas de senderismo se adentran en un macizo de paisajes excepcionales, donde la fragante garriga y los pinares se suceden bajo el cielo mediterráneo. Gigean es uno de esos pueblos que se descubren sin esperarlo y de los que cuesta marcharse.



























