París. Su torpeza. Métro-boulot-dodo. El alto coste de la vida.
Divorcios, despidos, agotamiento. Al final de su vida, Philippe fue a Sète, su ciudad natal en el sur de Francia. Para su última morada.
Su llegada y su último proyecto perturbarán la serenidad de este "techo tranquilo donde pasean las palomas", el famoso cementerio marino querido por el poeta Paul Valéry.
Es una oda a la vida, a la muerte y, quizás, a un amor reencontrado.
Porque con la vida y la muerte nunca se sabe.