Construida en los siglos XI y XII, la capilla es única por la extensión de sus frescos románicos (poco frecuentes en la región) y sorprendente por el pasadizo bajo el coro que daba acceso al castillo feudal. La capilla alberga numerosos objetos galo-romanos y ofrece a lo largo del año diversas manifestaciones culturales (pinturas, esculturas, conciertos, etc.).