Las granjas de marisco, corazón palpitante de la laguna de Thau, encarnan el alma de la región. Muy cerca de las mesas de ostras, se conoce a los productores, se descubren los precisos gestos del cultivo de ostras y mejillones, y se degustan los mariscos recién sacados del agua, frente a la laguna. Una inmersión auténtica en un saber hacer excepcional, donde la marisquería se vive tanto como se saborea.