El programa de rehabilitación del lido de Sète a Marseillan tenía como objetivo mantener unas condiciones de explotación viables para las actividades económicas, o para aquellas más tradicionales, como la pesca. Para garantizar la continuidad de cientos de puestos de trabajo relacionados con el turismo o la viticultura, fue necesario preservar la laguna de Thau, amenazada por la invasión del mar.
En total, 550 explotaciones de marisco trabajan en relación directa con la laguna, que por sí sola asegura el 80 % de la producción mediterránea de ostras y mejillones. En total, 2 000 puestos de trabajo directos dependen de la laguna. Su desaparición costaría a la comunidad varias decenas de millones de euros, por no hablar de la pérdida del viñedo del lido y de la planta embotelladora de Listel.
La pérdida sería igualmente grave para el conjunto de los profesionales del turismo establecidos en el territorio de la cuenca de Thau y más allá. Preservar el Lido, franja arenosa entre el mar y la laguna, supone así proteger un biotopo natural de casi 12 km de longitud.
Salvar el lido de Sète era esencial para la preservación del ecosistema de la laguna de Thau y de las actividades económicas y turísticas del territorio. Las obras se centraron, en particular, en la instalación de un atenuador de oleaje a lo largo de 2,4 km, la reconstrucción del cordón dunar y la creación de un carril bici y de zonas de aparcamiento.