Paseo en bicicleta por la costa, playa de Lazaret
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Paseo en bicicleta por la costa, playa de Lazaret

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Panel 1: De la playa del Lazaret a Marseillan, el lido

La playa del Lazaret

Una de las primeras playas en acoger, ya en 1865, un balneario que hoy en día sigue siendo un complejo vacacional.

Pasada la playa de la Corniche, inmortalizada en la canción de Brassens, el Lido, ese largo cordón litoral de 12 km que separa la laguna de Thau del mar, se extiende hasta Marseillan. Un amplio plan de conservación y rehabilitación, respaldado por la Unión Europea, ha permitido luchar contra la erosión de este litoral, con la habilitación de playas seguras y la puesta en valor de los espacios naturales.

El lido, un ecosistema que hay que preservar 

El Lido, un banco de arena que se formó íntegramente en el siglo XV, constituye un rico ecosistema que hay que preservar. Tras sufrir los estragos de diversas tormentas, en 2003 se puso en marcha un plan de rehabilitación.

El territorio de Sète cuenta con una importante costa de más de 20 km de longitud, incluida la del Lido de Sète en Marseillan. Los lidos arenosos conforman paisajes de una belleza excepcional, creando ecosistemas dunares poco comunes y una importante biodiversidad, con una flora y una fauna específicas de los espacios litorales.

Sin embargo, estas formaciones arenosas son frágiles y se ven afectadas por una importante erosión natural acelerada por la actividad humana. El proyecto ha permitido la reconstitución del cordón dunar y de la playa a lo largo de 12 km para preservar este importante activo que son los lidos, tanto desde el punto de vista medioambiental como económico.

Infraestructuras terrestres y marítimas

La remodelación de la franja costera ha supuesto el traslado de infraestructuras existentes, como la carretera, y la creación de otras, tales como zonas de aparcamiento acondicionadas, pasarelas para cruzar el cordón dunar, instalaciones sanitarias y un carril bici.

Esta remodelación ha favorecidola ampliación de la playa, la puesta en valor de los espacios naturales y el mantenimiento de la carretera costera, así como de actividades económicas como el turismo, la viticultura o la cría de moluscos.

En la parte del lido de Sète a Marseillan, la más expuesta a la erosión, las obras marítimas completan los dispositivos terrestres. Por un lado, unos desagües enterrados bajo la playa en la zona de rompientes de las olas recogían de forma natural las aguas y las canalizaban hacia una estación de bombeo que las vertía al mar

Al secar la arena en la zona de rompientes, el drenaje debía evitar que la arena arrastrada por las olas volviera al mar y fijarla en la playa.

Por otra parte, también se instaló un atenuador de oleaje en forma de tubo geotextil, cuya función era reducir el impacto del rompimiento de las olas en el litoral, desviándolas hacia mar abierto. Este atenuador de oleaje combinaba además una acción de recarga masiva con 350 000 m³ de arena depositada en la playa y en las aguas poco profundas, para reconstituir una anchura de playa suficiente y resistir los embates del mar.  La remodelación de la franja litoral supuso el desplazamiento de infraestructuras existentes, como la carretera, y la creación de otras, tales como zonas de aparcamiento acondicionadas, pasarelas para cruzar el cordón dunar, equipamientos sanitarios y un carril bici. Esta remodelación ha favorecido la ampliación de la playa, la puesta en valor de los espacios naturales y el mantenimiento de la carretera costera, así como de actividades económicas como el turismo, la viticultura o la cría de moluscos.

Preservar varias funciones del sitio

El programa de rehabilitación del lido de Sète a Marseillan tenía como objetivo mantener unas condiciones de explotación viables para las actividades económicas, o para aquellas más tradicionales, como la pesca. Para garantizar la continuidad de cientos de puestos de trabajo relacionados con el turismo o la viticultura, fue necesario preservar la laguna de Thau, amenazada por la invasión del mar.

En total, 550 explotaciones de marisco trabajan en relación directa con la laguna, que por sí sola asegura el 80 % de la producción mediterránea de ostras y mejillones. En total, 2 000 puestos de trabajo directos dependen de la laguna. Su desaparición costaría a la comunidad varias decenas de millones de euros, por no hablar de la pérdida del viñedo del lido y de la planta embotelladora de Listel.

La pérdida sería igualmente grave para el conjunto de los profesionales del turismo establecidos en el territorio de la cuenca de Thau y más allá. Preservar el Lido, franja arenosa entre el mar y la laguna, supone así proteger un biotopo natural de casi 12 km de longitud.

Salvar el lido de Sète era esencial para la preservación del ecosistema de la laguna de Thau y de las actividades económicas y turísticas del territorio. Las obras se centraron, en particular, en la instalación de un atenuador de oleaje a lo largo de 2,4 km, la reconstrucción del cordón dunar y la creación de un carril bici y de zonas de aparcamiento.