Situado a los pies del monte Saint Clair, el «Teatro del Mar» domina el Mediterráneo. Cada verano, esta fortificación del siglo XVIII acoge los grandes eventos culturales de la «isla singular».
En 1710, la ciudad fue invadida por los ingleses, que acudieron a apoyar la revuelta de los protestantes de las Cévennes. La toma de Sète solo duró tres días, pero este suceso puso de manifiesto la necesidad de proteger la ciudad de los ataques externos. Entonces se construyó el fuerte de Saint-Pierre, según los planos de un discípulo de Vauban: Antoine de Niquet.
Construido sobre siete plataformas dispuestas en forma de anfiteatro frente al mar y provistas de baterías de cañones, el fuerte de Saint-Pierre funciona en tándem con el fuerte de Richelieu, construido en 1745 para reforzar las instalaciones defensivas de la ciudad. Este último alberga hoy en día el semáforo, desde donde la Armada Nacional vigila el golfo de León.










