Torneo de justas
Nos reunimos por la mañana con los amigos en la plaza del ayuntamiento, o como también la llaman los habitantes de Sète, «Place du Poufre»*. ¡Esperamos la famosa macaronade! Los justadores y los habitantes de Sète comen este plato en ocasiones especiales o los domingos en familia, pero sobre todo antes de los torneos de justas de Languedoc.
Salsa de tomate, salchicha… Yo, que me he vestido de blanco para la ocasión, ¡cuidado con las manchas! Y, en un santiamén, mientras me tomo un cafecito, el desfile de los justadores se pone en marcha frente al ayuntamiento; decido seguir esta marcha al ritmo de la peña, los tambores y los oboes. ¡Los justadores parten al combate! Están listos, vestidos de blanco, se dirigen hacia el canal, listos para embarcar. Me instalo en las gradas, el ambiente está en su punto álgido, los Ventres Bleus (hinchas de Frontignan) están en sus puestos y muy motivados. Me cuentan que es el único torneo de la fiesta abierto a los justadores de otras ciudades, así que los aficionados están presentes este lunes para animar a los suyos.
El baile de las barcas da inicio al torneo, como cada año por tradición. Pasa la primera… Es impresionante: la longitud de la lanza (2,80 metros), la altura del suelo (donde se coloca el justador), los remeros. Se clasifican a lo largo de la tarde; hay que conseguir tirar al agua a tres adversarios, lo cual no es nada fácil. Pasan las horas, son las 20:00, llegamos a la gran final de esta categoría «pesados». Es impresionante, la multitud está ahí, los aplausos, cada ciudad anima a su jugador. La tensión va en aumento, ¿quién ganará el Saint-Louis?
*«Poufre» es también el nombre que los habitantes de Sète dan al pulpo.














