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Una primavera como nunca antes la has vivido en el archipiélago de Thau

En el archipiélago de Thau, la primavera no se limita a llegar: se instala con todo su esplendor. Los colores resplandecen, las terrazas se llenan, los veleros vuelven a surcar el mar… Y, sobre todo, recuperamos ese ritmo que habíamos olvidado: aquel en el que nos tomamos nuestro tiempo. Para pedalear frente a la laguna, degustar ostras con los pies en el agua, pasear por pueblos donde el arte surge al doblar una callejuela.

Este año, el Archipiélago de Thau te invita a bajar el ritmo para disfrutar mejor. ¿Y como guinda del pastel? Una de las mayores concentraciones de veleros del Mediterráneo llega a Sète a finales de marzo. ¡Sí, has leído bien!

Actualizado el 15 junio 2026

1. Cambia de ritmo 🌊

¿Y si este año fuera el de volver a lo esencial? En el archipiélago de Thau, cambiar de ritmo no es un propósito, es algo natural. Aquí nos tomamos nuestro tiempo: para pedalear sin rumbo fijo , para sentarnos a la mesa ante una docena de ostras frente a la laguna de Thau, para perdernos por las callejuelas de Bouzigues o para contemplar la puesta de sol desde la Corniche de Sète.


2. Llegan los grandes veleros ⛵

Del 31 de marzo al 6 de abril vuelve «Escale à Sète». Durante varios días, los muelles se llenan de grandes veleros, la ciudad cobra vida al ritmo de conciertos y espectáculos, y el ambiente marítimo se instala en la ciudad. Lo que podrás vivir: subir a bordo de los veleros y descubrir su historia, disfrutar de los conciertos y las actividades junto al mar, pasear entre los puestos y los desfiles, saborear el ambiente único de un puerto en fiesta. ¡Una cita única, que hay que vivir al menos una vez en la vida!


3. Sal a dar un paseo de otra manera 🌸

La primavera despierta los colores, hace cantar a los pájaros y suaviza los senderos del archipiélago de Thau. Es el momento perfecto para salir a caminar: bordear la laguna turquesa, subir a la cima delmonte Saint-Clair, perderseentre viñedos y garriga, descubriruna cala apartada de las miradas. Es la época ideal para tomarse su tiempo y ver la cuenca de Thau desde otra perspectiva.


4. Da un paseo en bici frente a la laguna 🚲

54 kilómetros de puro placer ciclista: la vuelta al estanque de Thau en bicicleta es una visita obligada para los amantes de las dos ruedas y de los paisajes impresionantes. Entre pueblos con encanto, criaderos de ostras, flamencos rosados y bodegas, este recorrido circular llano y accesible ofrece una inmersión total en la identidad del archipiélago de Thau. ¿Y si te entra el gusanillo? Las granjas de marisco te están esperando .


5. El arte está presente en todas partes 🎨

Esta primavera, el Archipiélago de Thau se descubre de otra manera con las «Balades Artistiques en Méditerranée» (BAM). Por las calles de Sète, Marseillan, Mèze o Frontignan, cuatro recorridos combinan patrimonio, paisajes y arte contemporáneo. A pie, en bicicleta o en autobús, salga al encuentro de obras que invaden el espacio público. Con concursos para los niños, cada salida se convierte en una auténtica aventura en familia. Una forma original y gratuita de (re)descubrir la cuenca de Thau.


6. Sumérgete en la laguna 🦪

Aquí, la ostra no es solo un producto: es una cultura, un saber hacer, una historia. En la laguna de Thau, 21 fincas de cría de marisco te dan la bienvenida para una auténtica inmersión en el Conchylitour. Descubrirás los gestos de los criadores de marisco, la magia de la cría en el mar con cuerdas, y conocerás a los hombres y mujeres que perpetúan esta tradición única. Y, por supuesto… Degustarás las famosas ostras del Mediterráneo, directamente en las instalaciones de quienes las crían.

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