Con una altura de 175 metros, esta montaña de piedra caliza ya era en la Edad Media un refugio para piratas, pero también un lugar de oración. En el siglo XII, se dedicó un oratorio a San Claudio. La capilla de Nuestra Señora de la Salette se construyó en 1861 en el emplazamiento del antiguo fortín de Montmorencette, erigido bajo el reinado de Luis XIII.
En el exterior, la cruz erigida en 1932, que en un principio era de madera y hoy es de cemento, está iluminada y se ve a kilómetros de distancia.







