El puerto pesquero, situado en el Canal Real y al abrigo del puerto viejo, confiere a Sète un encanto especial que siempre ha seducido a los amantes del mar. Cada tarde, el regreso de los arrastreros al puerto es un espectáculo mágico que se puede admirar desde el muelle o desde el paseo que domina la dársena antigua.
En el corazón del puerto viejo, la lonja de Sète abastece a toda Francia —París, Lyon, Toulouse, Marsella—, pero también a Italia y España. Cada día se pescan diez toneladas de pescado gracias a 17 arrastreros y pequeños pescadores. En total, la lonja comercializa 90 especies diferentes: rape, salmonete, capelán, pulpo… Con 2.200 toneladas capturadas al año, Sète es, por tanto, el primer puerto del Mediterráneo francés. La lonja de Sète fue la primera de Europa en informatizarse, en 1967.
Recientemente, su edificio ha recibido la distinción «Arquitectura contemporánea destacada».










