La abadía de ValmagneEl arte frente al Mediterráneo
Al cruzar la puerta de la abadía de Valmagne, el tiempo da un giro repentino. De repente , te encuentras en el siglo XII, en uno de los ejemplos más bellos de arquitectura cisterciense que se conservan en Francia. Fundada en 1139 por los monjes blancos en busca de un gran terruño donde establecer su monasterio, Valmagne encarna por sí sola nueve siglos de historia tumultuosa, esplendor monástico, supervivencia milagrosa y renacimiento vitícola.
La iglesia abacial te cautiva nada más entrar. Su majestuosa nave se eleva sobre siete tramos que dan a nueve capillas, desplegando esa sobriedad característica de la arquitectura cisterciense, que rechazaba toda decoración considerada superflua. Los monjes buscaban la luz pura, el espacio despojado propicio para la meditación. Pero el espectáculo más sorprendente se descubre en el corazón de la nave: 18 barricas gigantes de roble ruso, instaladas en 1820, transforman la iglesia en una bodega. Esta metamorfosis le da a Valmagne su poético sobrenombre de «catedral de los viñedos», una unión improbable y magnífica entre la espiritualidad medieval y el saber hacer vitivinícola.














