El prestigioso legado del archipiélago de Thau
La historia de la tradicional ostra de Bouzigues se remonta a la Antigüedad. Cuando aún no existía el cultivo, los pescadores y los habitantes de la cuenca de Thau pescaban almejas, mejillones y ostras planas en la zona. Los hallazgos arqueológicos realizados durante las excavaciones de la villa galorromana de Loupian confirmaron la explotación de las ostras ya en aquella época y su comercio hacia Roma.
Hasta mediados del siglo XIX, la pesca de la ostra siguió siendo secundaria. La laguna de Thau era más apreciada por los pescadores por sus anguilas, almejas, lubinas y doradas. Las campañas de repoblación de los bancos de ostras franceses fueron las que despertaron poco a poco la idea de la conchilicultura en la laguna. La introducción de larvas de ostras procedentes de Córcega, Bretaña e Inglaterra resultó infructuosa, pero los profesionales persistieron. Los primeros criaderos de ostras flotantes se instalaron en Sète, pero la contaminación de las aguas obligó a los criadores a abandonar los canales a principios del siglo siguiente. Entonces trasladaron los criaderos a las orillas de Bouzigues. Es el inicio de la ostricultura en la laguna de Thau.
A lo largo de los siglos, las técnicas de cultivo de marisco evolucionan, se recrea artificialmente el fenómeno de la marea y la ostricultura se convierte en un elemento imprescindible de la gastronomía local. El Museo Etnográfico de la Laguna de Thau, en Bouzigues, ofrece un recorrido por este prestigioso legado de la pesca y la conchicultura.

Cómo abrir una ostra
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